lunes, 14 de noviembre de 2011

Puede ser un buen lugar


(Talking Heads, "This must be the place", 1984)
sound track This the best most place




Cine en Cola de Rianzo


Pensar en la existencia sin arribar a la cursilería del gastado discurso moralizante es un trabajo difícil,  la última película de Sean Penn “This the best most place”, es buen ejemplo de un esfuerzo digno.  Pude disfrutar el film en el cine Eden de Cola de Rianzo, valga decir que esta calle céntrica de la ciudad de Roma es un espectáculo en si misma, sobre todo cuando esta iluminada, llena de vida.
El director logro mezclar imágenes clásicas, traveligs espectaculares, diferentes ejemplos de elipsis y tomas fijas, dignas de un fondo de escritorio para Mac de 22”, las cuales eran pequeñas pistas para entender la película. Además los diálogos interesantes, profundos, siempre con la temática del ansia por vivir.
Su propia vida es precisamente lo que termina descubriendo el deprimente personaje estelar, un rock-star, anclado en la etapa del Heavy, combinación de una imagen del vocalista de The Cure y un niño en la noche de Hallowen. Complejo y curioso, con humor involuntario, también con una gran capacidad de respuestas ingeniosas. Niño aburrido de sí mismo pues ha vivido más de la cuenta. Un artista detenido en el tiempo pero obligado a convivir con la vida moderna repetitiva y sin ningún brillo, dejando ver generaciones nuevas llenas de complejos como las de hace tantos años.
Durante toda la película vemos escenas contrastantes, combinación de pasado, presente y futuro.  En un lugar donde las cosas pasan de la misma manera todos los días del año. Los chistes dentro de la trama son sencillos pero ingeniosos llenos de sorpresa, con un doble fondo porque se burlan de la vida y a la vez explican las diversas subtramas de la película.


El ambiente de la sala antes de comenzar la función, era de rumor digno del Campo di Fiori al medio día. Luego la música de entrada parecía la de una típica y aburrida serie americana. Sin embargo el rumor se transformaba en cada secuencia hasta llegar al silencio sepulcral. Para evidenciar como el ser humano de frente a las imágenes se vuelve mudo, porque le tocan el alma, para ver más allá de los ojos e inundar el vacío interior.

Parece mentira como los temas universales siguen impactando: muerte, depresión, realización, superación.  Vivir, al final de cuentas.

Los ojos perplejos de los compañeros de la sala de cine, sobre todo de aquellos que pusieron atención a la película y no al celular, fueron la muestra de una condivisión de la pregunta existencial del protagonista. Pues aun en medio de un universo deprimente el ser humano tiene el poder de cambiar el curso de la existencia, sobre todo cuando ha encontrado la parte de sí mismo que estaba perdida.   





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